La liberación se produjo sin contratiempos, los exámenes fueron encerrados tras rápidos y dudosamente legales juicios y mi albedrío condicionado ha pasado a ser total. Ahora, con esos demoniacos y llameantes controles a muchos metros bajo tierra, me dispongo a hablar de un tema extremadamente polémico y controvertido, la controversia.
El ser humano, ya hace mucho, desarrolló un pequeño salvavidas moral capaz de orientar el pensamiento hacia determinados caminos mentales, se llamó a este singular flotador conciencia, y desde entonces ha sufrido más de una tempestad y sobre él ha caído más de un fulminante rayo; sin embargo, siempre ha salido ileso. Cuando un cuerpo humano cae una y otra vez en un charco de barro puede volver a levantarse cuantas veces haga falta siempre y cuando el cuerpo sea sano, pero si se ensucia, difícilmente desaparecerán las manchas cuando el cuerpo vuelva a recuperar la estabilidad. Lo mismo parece que empieza a ocurrir con la conciencia, y prueba de ello es la controversia, ese pequeño concepto que últimamente hace acto de presencia demasiadas veces de las que deberían ser necesarias.
En numerosas ocasiones vemos las acciones innecesarias de una controversia que parece intentar ganar protagonismo en nuestro mundo, un buen ejemplo podría ser la última película engendrada por Disney: “Tiana y el Sapo.“
Lo más probable es que nunca llegue a ver esta cinta por su carácter infantil, pero no he podido evitar que el eco de sus cambios llegase hasta mí. Disney decidió crear una princesa de raza negra, tras la coma debería haber quedado la noticia, pero por supuesto no fue así. La polémica se materializó entre las poblaciones y, ¡tachán! llegó la palabra esperada, esa palabra que rondaba en la mente de las víctimas de la controversia y que no llegaban a conseguir sacar de sus gargantas, el oportunismo. Disney había concebido una princesa negra porque el nuevo presidente era negro y querían ganarse su confianza, ¡claro! Ahora todo cobraba sentido. La empresa Disney ya había sido víctima durante mucho tiempo de críticas por no tener suficientes princesas negras, si quieres ser buen dibujante debes dibujar lo políticamente correcto y no lo que desees, esa era la norma moral y por ella se movieron durante años miles de personas. Por desgracia, la víctima acabó sumergida también en la controversia y comenzó a pensar como sus verdugos, pruebas de ello se muestran en esta película. Al parecer, Tiana iba a ser llamada en un principio Madeleine, un nombre con una abreviatura de lo más encantadora, Maddy. Los encargados de poner el nombre al personaje estaban bastante satisfechos, sin embargo, pronto sus cerebros comenzaron a actuar bajo el influjo de la polémica y sus ojos sustituyeron en planos imaginarios la letra “d” por la “m”, ¡Oh Dios Santo! ¡Qué era aquello! ¡¡Mammy!! Un nombre relacionado con la era de la esclavitud, mal asunto, tendría que ser modificado. Ahora todo era correcto, sí señor, pero… ¡Dios! ¡había otro dato que podría ser objeto de posible discusión! ¡la madre de la princesa trabajaba como sirvienta! Nada, nada, ahora sería costurera. Además, el padre de Madd… quiero decir, Tiana, tendría un gran protagonismo para no caer en el tópico de las familias negras sin figura paterna. No tardaron en llegar los nuevos giros absurdos, claro está, ahora era la población la que sucumbía, ¡el padre de la protagonista se parecía a Obama! Realmente pienso que la absurdez comenzó paulatinamente a ser estupidez. A la espera están los cambios que aún tendrá que sufrir la película y las críticas que se formularán a lo largo del tiempo.
Oh, pero no nos quedaremos en absoluto en nuestra genial princesa, expondremos un caso un poco más alejado en el tiempo, hablo de la quinta parte de la saga “Resident Evil“. Una saga que ha sido alabada desde sus comienzos por la genialidad de su jugabilidad y el explendido desarrollo que se ha llevado a cabo siempre con sus juegos.
El escenario en esta ocasión era África, y nuestros protagonistas (que habían sido de raza blanca desde los inicios de la saga) se veían obligados a acabar con la opresión zombie que acontecía en el lugar. Teniendo en cuenta la naturaleza africana de la población, sería de esperar luchar contra muertos vivientes africanos. Pero pronto cobraría vida el espíritu quejica del mundo, claro está. Estallaron bombas anti-racismo por todas partes, ¡un hombre blanco asesina hombres negros! ¡que alguien decapite a los desarrolladores de esta mostruosidad! Habría sido mucho mejor que los blancos matasen africanos blancos o africanos japoneses, y seguro que no habría afectado para nada este hecho en la coherencia argumental del juego. Bochornoso.
Un nuevo caso de polémica absurda sucedió hace poco tiempo en un inocente y esperado adelanto promocional de la última parte de otro famoso juego: “Call of Duty: Modern Warfare 2.“
Al parecer en el adelanto se parodiaba el uso indiscriminado de granadas en juegos bélicos, que es conocido como “granade spam”. Al final del video promocional se mostraba el mensaje “Funding Provided By: Fight Against Grenade Spam” (que en español significaría algo así como “Financiado por: Lucha contra el Grenade Spam”), el acrónimo de aquel divertido mensaje rezaba casualmente “F.A.G.S.”, que en Inglés es un término despectivo hacia los homosexuales. De tan pequeño grano de arena pronto se hizo un castillo entero y una infinitud de personas se abalanzaron con las garras y las fauces preparadas contra los responsables del video, tanta polémica sin fundamento generó este hecho que el video tuvo que ser retirado.
Estos son solo unos cuantos casos de los muchísimos que existen en el mundo, y es vergonzoso. Desde aquí hago una petición y solicito que se mantenga la conciencia bien educada y con límites, pues a la vista está que una gran variedad de personas no saben usarla ni distinguir el bien del mal. Para todos ellos diré unas palabras falsas y carentes de sentido común y educación: Personas enfermas de controversia del mundo, son ustedes unas verdaderas mariconas cuyas mentes han sido carcomidas por la doble moral. Y así, tras haber insultado y caído en la posibilidad de reconocimiento homófobo, me despido. Hasta la vista.


